Aunque ejerció durante su última etapa profesional como bibliotecaria, creo poder decir que no era una bibliotecaria al uso. Licenciada en Ciencias Químicas y también en Farmacia por la antigua Universidad Central de Madrid (actual Complutense), estudiante en aquellos convulsos años sesenta cuando los antidisturbios andaban a caballo disolviendo protestas en la Ciudad Universitaria, tuvo una mente lúcida y una gran capacidad, lo que hizo que se la disputaran tanto en la empresa privada como en la administración en los ilusionantes años de la Transición. Durante el primer Gobierno de Felipe González fue consejera técnica del Departamento de Educación y Cultura de la Presidencia del Gobierno, y cuatro años después vocal asesor del mismo departamento, en el equipo adscrito a laVicepresidencia. Participó en el equipo técnico que representó en EEUU al nuevo gobierno español, consiguiendo contactos internacionales en el ámbito TIC. Organizó eventos relacionados con la Ciencia cuando aún eran, de verdad, "Nuevas Tecnologías", y se ocupó de la coordinación del primer informe exhaustivo sobre el estado científico y tecnológico de España y sus previsiones de futuro, cuando aún había tanto por hacer, pero había lo que ahora falta: voluntad política y presupuestos para abordarlo. A tal respecto me dijo "en aquel momento lo que era casi Ciencia Ficción hoy está obsoleto, pero quiero pensar que sirvió para algo".
Precisamente en su libro "El desafío tecnológico : España y las nuevas tecnologías", escrito en colaboración con Manuel Castells, Javier Nadal y algún otro autor, publicado por Alianza en 1986, el Presidente González decía en el prólogo "Si somos capaces de producir nuevas tecnologías, en colaboración y al mismo tiempo en competencia con otros países, y de utilizarlas en beneficio de toda la sociedad, de todos los ciudadanos, habremos flanqueado el umbral decisivo en ese camino hacia una España democrática, próspera, igualitaria plural, moderna y pacífica que todos deseamos".






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